Con las miles de conexiones neurológicas que nos hacen llevar vidas complicadas… un día, vas al campo, al prado o a la montaña y te das cuenta de que somos un mísero pero bello puñado de tierra y agua.  Con Alina ambos sabíamos que sería especial. Todo lo que pueda decir aquí se quedará escaso con lo que prefiero callar y decírselo a su oído y a su barriga. Dejadme demostraros cómo pueden fundirse la tierra con la vida de la gente. Mirad como parece que todo se abraza a Alina y a su futbolista. Besos!