Uno de los placeres de venir a la capital de la provincia pacense es pasear cerca del río, subir a su alcazaba y contemplar el atardecer del sol que se marcha por Portugal. Badajoz tiene muchos encantos y no hay nada como descubrirlos paseando con vosotros.  A Silvia y Jesús por dejarnos pasar.

Es ver de cerca cada detalle,es cruzar en silencio cada calle,
es la forma de sentir los momentos,
es tan simple y a la vez tan complejo.