Domingo tres de abril de dos mil dieciséis. Auditorio de la Universidad Carlos III. Leganés.
Quique González con su banda Los Detectives están abriendo la gira de presentación de su décimo álbum “Me matas si me necesitas”. No hay butacas libres. Han sido más de quince años rodando por las carreteras de este país, desgastando trastes y rompiendo cuerdas, apostando por la sinceridad y la humildad como única fórmula en el difícil trabajo de hacer música. En el baño alguien dice: “el concierto de ayer duró más de dos horas…”; cinco tipos salen al escenario y, para empezar, como gesto, la presentación de sus compañeros. Y es que Quique no viaja sólo y desde el minuto cero quiso hacernos saber que la grandeza de lo que escucharíamos allí esa noche era el fruto de un trabajo común, de un equipazo compacto, armónico, unido.
Y así fue, un concierto que para nada era una presentación sino una demostración. Una demostración de que Quique y sus Detectives se ganan el sueldo en cada canción, de que la buena música está alejada de pelotazos y shows… de que la buena música se basa en el cariño , en el esfuerzo, en el empeño. ¿Presentación? Tocaron el nuevo disco completo por las dos caras y repasaron toda la discografía para un publico que sentía que cada canción era dedicada a cada uno en exclusiva.
Pero lo que Quique no sabía es que en este caso eran ellos, los Detectives, los que estaban siendo investigados por una cámara de fotos. Esa noche la cámara les apuntaba a ellos.
Esta es la crónica gráfica de un verdadero espectáculo para los oídos… ojalá y el deleite de los ojos con este puñado de imágenes logre transmitiros el derroche musical vivido.
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