Si hay una ciudad que rebosa historia, esa es Salamanca. Cada piedra parece perfectamente colocada para sujetar cada calle, cada monumento, cada espacio. Pero la historia se hace de historias, de las pequeñas historias de cada uno y de cada dos. Dámaris y Fernando tienen la suerte de poder recordar toda la vida que las piedras de las calles salmantinas son testigo mudo de su historia, de su intimidad. Hoy os dejo unos retales en forma de fotos para que podáis pasear por esta bella ciudad destino obligado de cualquier persona que simplemente haya oído tu nombre: Salamanca.