La primera preboda de la temporada me ha llevado hasta el “Casar de Cáceres”.  Esta localidad cacereña situada a pocos kilómetros de la capital, es, a buen seguro, uno de los mejores lugares donde vivir. Además, no hay mejor sitio para un fotógrafo de bodas que un pueblo llamado “Casar”.  Javier, que sabe bien por dónde se anda, se trajo a Pilar a vivir a este paraíso natural. Si abres la ventana de la habitación del fondo ves el corazón de la dehesa al otro lado de la calle. No tiene precio. En poco tiempo, Javier y Pilar van a celebrar sencillamente que están juntos y se quieren a los ojos de Dios y de todos lo que estemos con ellos. Pilar, vive cada detalle, cada momento con una pasión envidiable. Sé que está disfrutando y se nota. Os dejo algunas fotos del buen rato que me brindaron la otra tarde.