He pasado tantas veces por el Retiro madrileño que acercarme por allí es como salir al patio de la casa, como regar tus plantas. Para María y Felix debe ser algo similar. Solo hay que ver lo bien que lo pasaron durante la sesión de postboda que realizamos en Madrid. Fue la oportunidad de volver a ponerse las galas del gran día para de forma mucho más relajada, de una manera más pausada, poder obtener las imágenes que realmente les apetecía tener, además de las del día “B”. Cada día que pasa entiendo mejor que las parejas quieran tener su postboda… y es que no me cansaré jamás de decir que el día de la boda no es el día de las fotos… pero en una sesión postboda cabe todo.
Gracias por este día chicos. Gracias de todo corazón. Nano.