Hace meses que Pilar me contó que quería que fuera el fotógrafo de su boda. Tenía mil cosas en la cabeza, mil ideas, mil ilusiones, mil sorpresas para el día de su boda. Y así ha sido. Javier, elegante y sereno. Pilar, radiante y feliz. La primera sorpresa, un precioso escarabajo del 65 de un amigo de la pareja. Precioso, reluciente, un emblema… parecerá una locura pero según voy escribiendo me doy cuenta de que existe mucha semejanza entre este coche antiguo y el amor de dos personas que se casan.  Multitud de adjetivos describen esta absurda comparación entre algo tangible y algo tan intangible y puro como es el amor y el matrimonio. Duradero, flamante cuando salió de la fábrica pero que envejece y necesita muchos cuidados para estar reluciente siempre, con los años va tomando madurez y elegancia, digno de admiración… Chicos, habrá pinchazos en el camino, habrá quien con maldad raye la carrocería, habrá incluso golpes y choques… pero nada que no arreglen vuestras manos con un poco de masilla y pintura. Cuidadlo, mimadlo, cuidaros, mimaros.