A Moises.

Hace varios años estuve en la boda de tus padres. Ya llovió. LLovió, nevó, hizo sol… pero lo más importante que pasó en sus vidas has sido tu, el motivo de sus vidas eres tu y siempre lo serás. Aún no entenderás esto ni falta que hace. Tu dedicate a lo tuyo: ser un niño, sonreir y ser todo lo feliz que eres.
Hoy hemos vivido uno de esos días mágicos en los que los lazos se estrechan más si cabe y tiran fuerte de la garganta y del corazón. Agradecido de tu ilusión te invito a ver estas fotos tuyas que tanto y tanto hemos disfrutado. Estas fotos que quiero que sean un recuerdo de estos maravillosos años, de tu unión con Jesús.

Un abrazo inmenso.