La historia de mi pueblo es una historia de hermanos, Don Benito y Don LLorente. A uno le fue mal por las constantes inundaciones que sobre su territorio ejercía nuestro Guadiana. De lo poco que quedó de Don LLorente fue una vieja torre eclesial de ladrillo cocido del sigl0 XV. Haciendo de la vida un hilo, resulta que paseando cerca de la torre, tuve la suerte de que el dueño me enseñara la misma y un edificio adyacente que su padre construyó en los 50 como cebadero de ganado porcino. El caso es que este edificio tiene una de las techumbres de ladrillo visto más bonitas que jamás he visto. Con 36 grados al sol en nuestra primavera, este sería el sitio ideal para una sesión de fotografía de bodas. Y de fondo, como os decía, el río.
Comencé contando que esta es una historia de hermanos, y que jugar en casa me daba ventaja… Pues así fue la boda de Eva y Paco, una fiesta de hermanos dónde todos estuvimos en casa.
Todo lo que hubo que decir se dijo allí, ¡y lo dijo Pilar!. Todo lo que hubo que abrazar se abrazó allí. Todo lo que hubo que bailar, sentir y disfrutar…, así fue, allí fue.
Hoy, pocos días después, no me he podido resistir… tengo que enseñar lo que no se puede esconder…