Es difícil resumir en una líneas lo que me llevó a Toledo hace unas semanas. Intentaré ser breve y poder transmitir con palabras lo que espero que os trasladen mejor las imágenes. Apasionado de cualquier trozo de piedra que tenga historia, Pepe es un amante de la ciudad de Toledo… es más, con facilidad podría ser un genial cronista oficial de la ciudad. Emilia vino del Este. Polonia queda como a 3000 kilómetros de Madrid, pero cuando se conocieron, esta medida se pasó a cm, después a milímetros y así hasta que dejó de existir en su primera foto juntos, que fue precisamente en la preciosa ciudad de Toledo. Mis amigos Marta y Fernando son primos de Pepe y Emilia, y, estoy convencido de que les machacaron con que yo fuera el fotógrafo de su boda… Por su parte, Alberto y Pilar, sus amigos, hicieron lo propio… con lo cual, acorralados… no puedieron sino contratarme… (jejej) y no podéis imaginar cuánto me alegro hoy.
A la belleza y amabilidad de Emilia se une la bondad y generosidad de Pepe, y esto fue lo que pudimos comprobar en el Cigarral de Santa María de Toledo… una boda cargada de amistad, familiaridad y buenos momentos. Sigo desgastando la palabra Gracias. Os deseo desde aquí lo mejor de todo corazón.