Jueves, veintitrés : catorce.
Acabo de encontrar el hueco. Ahora si. Ahora ha de ser.
Esta es la historia de Marta y Fer, dos de mis mejores amigos. Dos seres excepcionales con los que me encontré cuando comencé en esto de las bodas y con los que llevo recorriendo muchos caminos, muchas risas y muchos postres. Y esta es la historia de su boda… una de las bodas más difíciles para mí.  La razón: hicieron lo posible y lo imposible porque pudiese estar con ellos en su día. Aun siento vergüenza. Por eso, para mí era imprescindible contar cada detalle, cada mirada, cada sensación. ¡Pero me lo pusieron tan fácil!
Sus familias son hace tiempo mi familia. A veces me pregunto qué he hecho yo para que me quieran tanto, pero, por suerte, es así (y viceversa). Pero antes de que el almíbar embadurne estas palabras, prefiero dejar que sean cincuenta fotos las que os trasladen hasta un barrio y sus gentes, hasta unos hogares, hasta el trabajo de maquilladoras, peluqueras…, hasta el pulmón de Madrid, hasta el encanto de un hotel encantado, y así, hasta sus vidas. ¿Hay algo más atrevido que desnudar a todos para mostrar sus verdades antes vuestros ojos?