Muchas cosas me unen a esta pareja. Tuve la gran suerte de ser el fotógrafo de la boda de Beatriz y Eduardo y de entrar en sus vidas y en la vida de sus familias. Hoy, unos meses después os invito a revivir aquel día tan especial de septiembre donde el campo de Cáceres brillaba con estos verdes tostados.  Podría contar muchas cosas de las que vivimos en el Castillo de las Seguras, pero mejor os pongo un fragmento de un texto de John Steinbeck que los novios pusieron en una antigua Olivetti en una mesa.

«Cada viaje  es una entidad, es diferente de todos los demás viajes. Tiene personalidad, temperamento, individualidad, carácter único. Un viaje es una persona en sí; no hay dos iguales. Y los planes, las salvaguardas, el control y la coerción son todos infructuosos. Descubrimos tras años de lucha que no hacemos un viaje: es el viaje el que nos hace a nosotros. Guías, programas, reservas, cosas obligadas e inevitables, naufragan y se hunden ante la personalidad del viaje. Sólo cuando admite esto puede el vagabundo de pura cepa relajarse y asumirlo. Sólo entonces se disipan las frustraciones. En esto un viaje es como el matrimonio. La forma segura de equivocarse es pensar que lo controlas». John Steinbeck. Viajes con Charlie.