No se trata de fotografiar una boda, ni de recoger los momentos especiales… en realidad se trata de acompañar a una pareja en el día más importante… y, cuanto más natural, más divertido y más relajado sea… mejor. Maribel y Víctor nos lo dieron todo. Desde sus preciosas casas de pueblo cargadas de encanto hasta sus abrazos más íntimos. Y estar a gusto te lleva a tomar una lata de cerveza o a hacer las últimas fotos en un túnel de lavado… ¿Había luz? Pues allí estuvimos, descansando un poco los huesos y los nervios, regalándonos una de las últimas noches de septiembre.
Espero de corazón que os guste como a mi.