Para recordar: Todo empezó en una clase de párvulos del colegio Moctezuma en Cáceres… y la historia continúa en uniendo dos fuegos en uno, dos llamas en una. Te abren el corazón y por ende las de su intimidad personal y familiar, las de sus casas y las de sus padres… y tu sólo puedes decir gracias, y pensar: “he de hacer las imágenes más bellas, que perduren en sus vidas, que recuerden el momento…” Ojalá y deje de ser fotógrafo de bodas para convertirme en fotógrafo de familias, de personas, de vidas. Espero seguir con vosotros desde párvulos hasta el final. Estela y Jaime son especiales, son como tú que lees estas líneas… son únicos. Con unas fotos en el Castillo de las Seguras espero compensar en algo lo que me habéis dado desde que nos conocimos por un email.