María no vendrá en un pañuelo del pico de una cigüeña.  Sus padres han decidido que llegará en un antiguo vagón de tren. Un vagón de esos donde nuestros héroes escapaban de sus vidas en busca de aventuras, donde indios y vaqueros luchaban entre pólvora y flechas, donde mullida paja permitía dormir caliente junto a un ternero y su madre…
A unos kilómetros de Belalcázar (Córdoba), donde gira el camino hacia la senda de los cazadores está la vieja estación de tren, tan pegada al río que este le hace de espejo. Junqueras, cañales y encinas hacen de este lugar un pequeño paraíso.  Y justo bajo el árbol grande está el vagón de María. Impasible, sereno… entre carcoma y musgo, viendo pasar soles y lunas, esperando que vengas a jugar a tirar piedras a este río en los brazos de tu tío.

No hay nada mejor que pasar un buen rato entre amigos.  Antes de ayer me llamaron Irene y Manuel para decirme que querían regalar a Mari Carmen y a Lolo un reportaje de fotos premamá ya que la primera sobrina estaba en camino.  Desde entonces todo ha sido un lujo tras otro, una risa tras otra.  Sé que puedo ser sumamente aburrido con mis constantes agradecimientos pero lo necesito para dormir: GRACIAS. Gracias familias por confiarme y enconmendarme la preciosa tarea de captar vuestra felicidad.

Prometo no dejar veinte años sin pasar por vuestra preciosa tierra.  Os dejo unas imágenes de una mañana de domingo.  Salud.