Son las 2.00 a.m.  Amo mi trabajo profundamente. El que me conoce lo sabe, y Mariví me conoce bien. Día tras día me ha demostrado que ella también ama mi trabajo profundamente. Fue conocer que su hermana pequeña estaba en estado para empujarla a que posara ante mi cámara. Hoy ha sido un gran día. Dos generaciones de hermanas, dos generaciones de Victorias y Beatrices han rendido un homenaje a la pequeña Adriana que estará con nosotros en pocas semanas.  Este es mi pequeño cuento de Isabel Allende y todo este mundo femenino de matices y sensaciones donde el hombre no alcanzará a vislumbrar jamás…