Muchas veces creemos que el paraíso es un lugar muy lejano. Apenas un pequeño viaje y Esther y Pablo hacen que, al cerrar los ojos, sólo podamos recordar Mallorca. Sí, Mallorca. Muchos lazos me unen a esta preciosa tierra y, estar allí como fotógrafo de bodas ha conseguido que mi amor sea mucho mayor si cabe.  Es un destino especial, increíble.
Gracias Esther, gracias Pablo por confiar en mí.
No puedo terminar esta entrada sin decirles a mi familia mallorquina lo que les podemos querer Susana (mi vida) y yo: gracias Pep, María, Aina, Pep, Cristina, Joan, Pilar, Toni, Jaume, Barbara, Maribel… y toda la gente que tanto nos quiere y nos cuida. Ah, y a la abuela de Aina… la persona que mejor hace las cocas y los dulces típicos de la isla.  Gracias.

Localizaciones: Portals en Palma, Torrent de Pareis – Sa Calobra, feria del ram.