Suelo pedirles a las parejas que me cuenten a grandes rasgos cómo son sus vidas, en qué trabajan, cuantos años llevan juntos… y “cómo se conocieron”… El día que recibí el email de Jaime donde me contaba que conoció a Estela en párvulos, lo ví claro… esta era una de esas historias increíbles de personas increíbles. Y así ha sido.
Manos a la obra. Al contarle la historia al actual director del colegio donde estudiaron Estela y Jaime, no dudó un instante en ayudarme a realizar las fotos de preboda en el mismo aula donde hacía más de veinte años que sus vidas se cruzaron.  Y así pasamos una tarde increíble. Recorrimos los rincones de Cáceres donde sólo la profesión de fotógrafo de bodas me está permitiendo alcanzar. Tomamos varias cocacolas. Nos reimos a lo grande.  Creo que mejor os invito a ver las fotos, seguro que os lo contaran todo mejor que yo.