Todavía no lo sabe, pero seguro que lo intuye. El pequeño Emilio que se gesta en las entrañas de Laura y en el corazón de Emilio, va a tener uno de los lugares más bellos desde donde crecer: un mirador al parque. Podría pasar días desccribiendo lo que es para mí el “parque grande” de mi pueblo, pero hoy no es mi día. Hoy quiero, con permiso de los protagonistas, enseñaros un rincón mágico. No sé si alguna vez os habéis parado a pensar en cómo son las esquinas llenas de cristaleras de las casas americanas. Pues son luz, básicamente luz que entra por todos lados. Así es el mirador de Emilio. Si a esto le sumas un cálido suelo de madera y tonos marrón chocolate en las paredes puedes trasladarte donde quieras. Unas fotos de tres vidas en una.