Hace como siete años abrí una oficina. Estrenaba nuevo domicilio, nuevo trabajo, nueva vida. Una mañana tomé una ruta alternativa al trabajo y vi una tienda de informática. Él estaba dentro. Era mi mejor amigo y yo no lo sabía. En estos años hemos tenido la ocasión de reir, llorar y hasta bailar juntos. El sábado se casó con el amor de su vida, la dulce Cristina. No tengo bastantes palabras para explicar lo que siento por vosotros y por vuestras familias. Espero que estas imágenes sirvan para expresarlo. Fran, cuídala, ámala y respétala siempre. Ya eres el “Marido de la peluquera“, una de las canciones más bonitas compuestas por Pedro Guerra. Y no quiero seguir escribiendo, hoy no. Para mí esto no es una historia cerrada sino todo lo contrario. Espero estar tantos y tantos momentos con vosotros que no pienso hacer que parezca que esto tiene fin. Os quiero mucho.