Un sofá y dos mantas. Con Celia y Cristina no necesitamos nada más. Lo que os quiero mostrar está fotografiado única y exclusivamente en el sofá del salón de estas preciosas niñas, y cada mirada, cada gesto… son regalos que nos hacen desde la inocencia y la belleza más extrema. Nadie les pide nada, ellos no deciden… decidimos por ellos… pero al darles amor, recibes amor… Y sus padres tienen amor para dos y para doscientos niños.
Estas pequeñas son nuestro futuro y esto es un recuerdo que sus papis han querido brindarles. Un puñado de fotos de este instante, de este precioso momento. Con el paso del tiempo estas imágenes tendrán mucho valor en la vida de estas pequeñas, serán referente y memoria viva.
Creo firmemente en la fotografía de familia.