Sé que soy algo cansino. Bueno, bastante casino. Pero este “defecto/cualidad” me ha permitido involucrar a las parejas en su fotografía de bodas hasta un punto de no retorno. Este es el caso de Luna y David. Desde que nos conocimos hace ya más de un año, cada vez que nos hemos juntado ha sido para reír y disfrutar a tope de la magia fotografía. Cuando les propuse la aventura de colocar un banco de madera en cualquier rincón de la ciudad para sus fotos de preboda, no lo dudaron. Meses después, hemos vivido su boda… hemos disfrutado su boda… evidentemente con nuestro banco de madera! El grado de amistad y de complicidad entre los novios y este humilde servidor me lleva, como con Luna y David, a que me sucedan situaciones excepcionales que me satisfacen y me hinchan el ego una barbaridad. Jamás imaginé que a una pareja se les ocurriría darme a probar la tarta nupcial de su propia espada… y esto fue así, y para mí ha sido un premio a la fotografía de bodas y a su cambio en este país. Dejo al final dos fotos de mi socio Víctor que corroboran el momento. Gracias por todo chicos.