Ojos como platos, espera la llegada de los reyes magos.
Mira el reloj, espera su primera cita en el instituto.
Se muerde las uñas, espera el resultado del examen.
Suspira, espera al coche que le llevará a la iglesia.
Sonríe: espera tranquila y feliz la llegada de su bebé.
Para Pilar.

Supongo que no habrá una espera más bella que la de la llegada de un hijo que navega en tus entrañas durante casi un año. No puede haber nada parecido. Carla vendrá en unos días, cuando entra se cuela el verano por las ventanas de las casas bajo un cielo bien raso y bien azul.