Me gustaba este título. Creo que define la primavera en la dehesa extremeña después de la siega del cereal. Es la delicadeza dorada tumbada al sol junto al verdor explosivo de las encinas… y así fue la boda de Bea y Jaime… una explosión de belleza y sentimientos en una pausa delicada en el tiempo. Por lo demás, que hablen las imágenes.